SUMERGIDA EN MI ALMA
Cuando mi amor con tu amor se abrazan
a los dos se nos pierden las palabras...
Y un murmullo de vientos alocados
restaura promesas escritas en arena,
y rastros de amores malogrados.
Pero hoy,
hay nuevas sales de pasión en nuestros labios...
Y como no quieres que te escuche,
me hablas sin palabras...
Y mientras las olas arriban y retornan
beso tu piel firme y dorada
y mi avidez se extiende
sobre tus pechos ávidos,
y voy recorriendo tu cuerpo de sirena
con los labios mojados
en el oculto refugio de tus puertos.
A un huracán le pedí su violencia prestada,
y te amé como sé te gusta ser amada...
OH, mujer por mí adorada, bella tan bella
eres como el mar que todo absorbe.
Oh cuerpo pródigo donde mi ardor se calma.
Parece que llegaste de una lejana estrella
para quedar, sumergida en mi alma.
Héctor García Ferrer
ENTRE EL AYER Y EL MAÑANA
Voy saliendo apenas del pasado
y aun me atrapan los garfios acerados
de viejas melodías...
La fronda de rosas de que emerjo
huellan mi piel de asimétricas espinas...
La anarquía
de mis sentimientos enfrentados
sumen a mi alma en profunda intriga.
- ¿Jamás sabré si ella me quiso?.
- ¿Ni nunca sabré si la he querido?
Voy entrando apenas al mañana
de la mano de recientes armonías.
Pero me duelen aun,
Las muertes que he dejado
impulsado por las ansias de la vida.
De la mano de tu paso adolescente
aun correr quiero...
¡OH! Germen de luz, cálida y tibia.
Poco a poco tu fuego me contagia.
En tu pelo, la arena semeja estrellas de oro...
Voy entrando apenas a tu alma.
Estoy entrando apenas a tu vida,
pero ya te siento mía.
Y sin salir todavía, del pasado
ni entrar por completo a tus mañanas,
yo lo sé o no lo sé, pero lo siento.
- Yo siento como nunca que estoy vivo.
Quizá y sin quizá porque te quiero.
Talvez o sin talvez, porqué me amas.
Héctor García Ferrer
Amor y Locura
Con sueños de arena y salitre
de olas mansas y violentas marejadas...
mis recuerdos desvelados,
en las dunas me arrullaban...
Y yo dormido frente ronca costa
deliraré pensando en tus abismos.
Hasta que la mañana me despierte
para atrapar vida y enfrentar mi suerte...
Bien sabía que tú, ya no estabas
pero vivías en mis sueños atrapada.
Y mis ansias;
como velas desplegadas te apresaban.
Estabas retenida para siempre
en el muelle de mis sueños
entre las espumas de la costa,
caracoles y conchas blancas y azuladas...
Como un navío soltado a la deriva
liberado al fin, de sus amarras
mi barco, sediento de deseos
mar adentro ha sumergido ya sus anclas...
Mi vanidad humillada ensaya las excusas:
Fingir que no me importa, mentir que no la quiero...
Pero retornan a la costa mis sueños marineros
donde tanto la quise, como tal vez la quiero...
Y la odio tanto, tanto, como tanto la amo.
Quiero decir dos palabras y me miento:
Gritar que la olvide y que ya no la recuerdo...
La noche cae sobre las marejadas grises
que rodean las islas
y hasta el cielo de negro va tiñendo...
Héctor García Ferrer
