
JULIAN
El cielo, que no te dio la lucidez, te regaló la demencia, para que ignoraras la iniquidad y para que incauto pasaras por el mundo
regalando tu bondad... Pues al sacarte las esposas, de la realidad, Julián, tu ignoraste el odio y desconociste la maldad... Y pasaste por la vida sin ambiciones, sin egoísmos, sin codicias, regalando tu inocencia, “números de quiniela”, tu pureza y tu bondad...
Y fuiste dichoso con tan poco: Sol, mate y pan...
¡Cuantos quisieran tu locura, bueno, cándido y sencillo Julián!.
Y un día te nos fuiste: - ¿Si de herencia, pudiera envíanos un poco de tu mansa, ingenua y humilde paz?...
Te marchaste sin un remordimiento, desconociste la maldad...
Te fuiste para quedarte para siempre en la voz de los poetas, cantantes, de los pintores y de los artistas.
Te marchaste para permanecer para eternamente en el pueblo que tú tanto amaste y que se negará a olvidarte para siempre ..


