::::: SITIO CREADO EN SAN CARLOS, MALDONADO- URUGUAY, EL 26 DE JUNIO DE 2006 :::::
 
 
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  NARRACIONES 5  
 

MILAGRO DE LA TERNURA

Porque los trabajos
con pautas a seguir.

Es fácil cantar al amor cuando se está enamorado, pero el poeta o el escritor, debe también cantar al mar, al río, al árbol, a su ciudad a todo aquello que aun no siendo nuestra prioridad actual,  puede llegar a serle  necesario en el futuro.

Y la extensión del trabajo también es importante, para que el futuro escritor sepa controlar los limites o el espacio de su creación en este caso habíamos fijado entre cuatro mil y siete mil palabras.

En nuestro taller nadie se creía capaz de escribir un soneto, pero muchos lo lograron  y sus trabajos integran esta página... Ganando algunos primeros premios nacionales e internacionales, lo que un honor para el recuerdo de nuestra querida MARÍA AMALIA PÁEZ NÚÑEZ

Un cuento con titulo y exigencias tan precisas y difíciles como estas, lógicamente que lleva un gran esfuerzo creador, para quienes lo lograron y para aquellos que no lo terminaron aun,  pero saben que se puede llegar.
El buen gusto se puede discutir, pero en trabajo está terminado cumpliendo todas las pautas establecidas...

                                                            Ana María Viroga de Almandos


Trabajo con pautas...

Cuento de lo grotesco
y absurdo  a lo sublime

   EL MILAGRO DE LA TERNURA

Resultó ser un niño feo, feo pero tan feo...
       

               

La criatura demoraba en nacer, la madre estaba enajenada y sus gritos se sentían desde la maternidad hasta gerontología...
Al fin,  con la ayuda de médicos y parteras nació.
Pero resultó ser un niño feo, feo pero tan feo; que apenas le dieron a sus padres veinte  minutos para sacarlo del sanatorio...
Al ver al recién nacido, su  padre el contador Antúnez,  giró dejando la sala de partos, pálido, desencajado y tembloroso, al punto que el Dr. Moraes, salió a acompañarlo, pues lo veía muy mal...
- Cada tantos casos se dan uno de estos y nacen niños con múltiples malformaciones, pero cálmese Contador y le acompañó a la cantina del Sanatorio donde le hizo tomar un tranquilizante.
Los médicos ordenaron quemar con urgencia la placenta, desinfectar  esa sala partos y dejarla en cuarentena, para evitar cualquier eventualidad de  propagación...
- Hicimos lo que pudimos, comentaba el Dr. Ramírez, pero nació vivo y estando el Contador Antúnez presente, que es el padre,  tuve que darle la palmada, pero no tenía ganas de hacerlo, parece un híbrido de bulldog y  pulpo, ¡pobre  infortunada criatura!...
- Yo tengo un bulldog y  es una preciosura a lado de ese demonio.  - Afirmó el Doctor Fernández-.


Mientras  esto sucedía  en la maternidad sanatorio, un cielo enfurecido cubría a la ciudad, los relámpagos resplandecían en aquella  noche negra y fría,  presagio  del cercano invierno.
Truenos ensordecedores retumbaban como profetizando infortunios...        
 -  Maldita tormenta, cuando los relámpagos cambian de colores, vaticinan  tragedias... Manifestó un anciano, frente al grupo de personas que esperaban  taxis...
- No sé por qué desde niño me gustó mirar las tormentas eléctricas, siguió hablando el abuelo; siempre que los rayos sean plateados, azules o verdes, pero cuando son rojizos como en una aurora, como ésos,  parecen  un aviso satánico, los viejos de antes decían que eran llamaradas del infierno y que cuando se veían como ahora, nacía un demonio;  aquella era una época de supersticiones, casi no había escuelas; pero aun ahora las tormentas eléctricas  me atraen:  Chocheces  de viejo, subrayó... 
Un joven muy amable que sobresalía  por su pulcritud y corrección, le contestó:
 - Soy estudiante de Astronomía  y eso que  estamos viendo se llaman Red Strites o hadas rojas,  destellos de la ionosfera que muy raramente se ven, pero entre tantos rayos y truenos en realidad infunden temor; no son comunes, yo es la primera vez que los veo,   para tener su edad, usted tiene muy buena vista, habitualmente las  hadas rojas únicamente se ven estando en la absoluta oscuridad...
Como la mayoría de la gente que los rodeaba no entendían nada de lo que hablaban, se pusieron a conversar entre sí y una señora comentó para su entorno, el viejo está viejo y ese joven, es un engreído, petulante y loco.
 - ¿Ustedes  vieron  alguna vez  hadas rojas en medio de una tormenta?...
En ese instante, el estudiante que estaba a unos cuatro metros de la mujer, levantando la voz para que todos lo sintieran le dijo: -  Tiene razón señora en todo lo que dijo de mí,  pero se le olvido decir que también soy sordo... (1)
Muchos  se rieron y  la mujer ya no pronunció una sola palabra más.
                       

En la maternidad la madre obsesionada por la retirada de su esposo, quería ver la criatura.  Prudentemente el Dr. Ramírez le dijo a la parturienta, que apenas su esposo regresara se lo mostraría, pero el médico que ya suponía que al contador Antúnez no le sería fácil regresar... Por eso toco disimuladamente un timbre e inmediatamente dos enfermeros y tres enfermeras entraron a la sala y al ver aquel ser indescifrable  no tuvieron porqué preguntar nada...
Las enfermeras envolvían a la criatura tratándole de encontrar el lugar menos desagradable, pero no lo hallaban, una enfermera lo vistió como pudo y  el Dr. Ramírez comenzó a hablarle  a la madre; cada tantos niños nace uno con defectos, el suyo nació con múltiples malformaciones, pero va a ser un niño sano y se desarrollará sin problemas, por favor enséñeselo enfermera...
Al verlo, la madre gritó y cuando se lo estaban arrimando se desvaneció, por lo que tuvieron que dejar al recién nacido y atenderla a ella y cuando se recuperó sus  gritos retumbaron como un trueno más...

Cuando las enfermeras intentaron que la madre alimentara a su criatura;  la mujer se descompuso, tuvo convulsiones y vomitó.
Y la dirección del hospital decidió internarlos en su domicilio, dejarle una enfermera permanente para atenderlos, durante la primera semana lo que provocó un conflicto con el sindicato, pues ninguna quería ir y menos sola...
...........................
Los dos hermanos mayores del recién nacido, inmediatamente después de verlo, cogieron aceleradamente sus pertenencias más indispensables y huyeron a la casa de sus abuelos, pues sentían terror de volverlo a  ver nuevamente.
Ninguna de las niñeras que llamaron para cuidar al recién nacido, después de observarlo aceptó cuidar a aquel “espécimen”.
Pero había una responsabilidad legal, al niño había que alimentarlo aunque nadie se animaba a hacerlo.
Pero Doña Helen, una alemana buena como el pan y de ojos azules y tan rubia como su esposo Don Leopoldo Pérez García, jubilado de chofer del intendente y más conocido como “el amarillo”, amigo íntimo del Cdor. Antúnez tuvo una idea...  Ellos tenían una perra Rottweiler ciega, cuyos cachorros un par de días antes, habían sido atropellados en el garaje por sus hijos, cuando regresaban bebidos de un casamiento.
 - Lo que fue providencial, pues precisamente en esa perra pusieron a mamar al “niño” y la pobre perra, quedó contentísima.
                             

Pero los buenos vecinos que tenían que alimentar a aquel animal,  sentían escalofríos al mirar al “bebé” por llamarlo de alguna forma, como lo decía Don Leopoldo, pero sus hijos, ya lo llamaban con cierta pesadumbre, aflicción y abatimiento, “el Alíen”.
A la semana Don Leopoldo al igual que su señora, comenzaron a tener pesadillas...  Sus hijos en esas circunstancias le exigieron a Guillermo, que se  llevase aquel ser aterrador, pues temían por la salud de sus padres...
Contra de su voluntad, el Contador Guillermo Antúnez, obligado por la situación accedió a traer a la criatura, siempre y cuándo le prestaban a la perra.
-Y ya esa misma tarde los tres hijos de Don Leopoldo, con cierta perplejidad y consternación, se  aparecieron con Ternura, la perra y la criatura  y se los entregaron a su vecino. 
 La pobre perra aceptó complacida el traslado, pues Guillermo; para no tener que ver“aquello” como él llamaba al recién nacido, más de una vez al día, le daba muy bien de comer al animal...
 Y no “pastillitas”, le compraba carne fresca todos los días, le había puesto un cómodo colchón en el garaje donde no le faltaba ni el agua, ni la leche.
- Un día cuando un toma consumo, entró como de costumbre a la cochera,  al ver aquella enorme perra de ojos blancos, al lado de aquel ser inexplicable, salió disparando hasta que regresó a la oficina hablando incoherencias...
La madre no paraba de llorar y el contador Antúnez pensó hasta hacerle pruebas de ADN a aquel ser y le prohibió  a su mujer visitar el Zoológico...

Pero la gente del Barrio se sintió irritada al enterarse que un perra Rottweiler, estuviera amamantando a un bebé e hicieron una denuncia que presentaron a la justicia.
   La Jueza actuó de inmediato encabezando el procedimiento.
Guillermo, el padre, fue quien atendió a la magistrada, ésta le informó sobre la denuncia, expresándole que se veía obligada a hacer una inspección ocular para comprobar los hechos.
- Es un placer conocerla y recibirla Sra. Juez, lo podrá ver con sus propios ojos, los tenemos en el garaje que es un lugar muy confortable, conduciéndola hasta allí.  La Sra. Jueza, dio dos pasos hacia delante y cuatro para atrás... Fue cuando delante de todos rompió la denuncia, felicitando a Guillermo diciéndole: - Pocos como usted, tienen un corazón tan grande y bondadoso como el suyo Contador, que se arriesguen a tener semejante aberración terrorífica  en su casa, expresó la magistrada.  Indagaré si hay un hospicio, asilo o algo parecido para casos tan horripilantes como este...  En otros países hay centros  para ésta clase de seres, trataré de ayudar en lo que pueda.
- ¿ Y a la perra que le pasó, me pareció que  tiene ojos blancos? - Preguntó la Sra. Juez.


- Pobre animal,  quedó ciega, hace un par de años...
- Fue, cuando la Jueza expresó:
- ¡Con razón! ¡Con razón! -  La pobre perra no lo puede ver...
                 
- Los vecinos que esperaban en la vereda quedaron desconcertados al escuchar las manifestaciones de la Sra. Juez.
Intrigados los niños del barrio, esperaron que Guillermo saliera para entrar rumbo al garaje, pero así como entraron dieron la vuelta.
 Los que habían quedado haciendo de “campana”, salieron también corriendo despavoridos al igual que los que habían visto.
 Trotaron más de dos cuadras, hasta llegar a la casa de uno de ellos, donde después de tomar agua, Ezequiel exclamó: - ¡Maldición  para qué habremos ido!.
- ¿La perra los atacó? Preguntó uno de los campanas
- Peor, mucho peor, la perra estaba dormida y ni nos vio...
- Pero él demonio nos miró amenazador, casi nos ataca. ¡Es el mismo Satanás!.
  Al ser preguntados los  muchachos aseguraron que sin lugar a dudas  era el mismo Lucifer, lo único que mucho más horrible, que tenía los ojos rojos y una cara rarísima, parecido a un mandril con garras.
-¡ Con razón la Jueza al verlo, dio marcha atrás!  Comentó el Carloncho...
- Si ese diablo hubiese querido, nos hubiera arrojado al mismo infierno, comentó uno  de los que habían osado  entrar.
La versión que circuló; fue que los Antúnez tenían en su casa, al mismo Angel de las Tinieblas.
 La gente, para no pasar frente al  domicilio de los Antúnez, daba vuelta la manzana, o cuando se aproximaban cruzaban por la vereda de enfrente, se persignaban con miedo y caminaban apresuradamente...
En realidad nadie quería  pasar cerca “a la guarida del demonio como  ya se le decía en toda la ciudad, a la lujosa  residencia de los Antúnez”.
El relato fue propagándose a gusto y placer de todo aquel que hablaba del caso como siempre le agregaba algo más de su propia cosecha, que es lo que siempre suele suceder...
Hasta el extremo que aquel pobre y desgraciado ser, comenzó a parecerse tanto al demonio en la mente de la ciudad, que muchos afirmaban entre otras cosas, que la criatura, ya caminaba entre llamas como el mismo Satanás.
                          

Doña Margarita Ramírez una de las católicas más devotas de la Iglesia, había sido informada repetidas veces de ese suceso.  Pero no creyendo en lo que le contaban no le había dado importancia a esos rumores...
 Pero una tarde en que se encontró con su sobrino que era médico partero, le preguntó sobre el caso a lo cual su sobrino y éste le contestó...
- No te puedo asegurar tía, que sea un de demonio; pero es cualquier cosa menos un ser humano, pensándolo bien, es más parecido a un demonio, que cualquier bebé que haya nacido en mis manos.  La emergencia,  ya  tuvo que ir dos veces a la casa pues la madre ha intentado suicidarse...
                           

Y esa misma tarde, la piadosa Sra. Ramírez se entrevistó con el Padre Antonio, le contó la historia del niño demonio, según la opinión de su  sobrino, el médico partero, que lo había ayudado a nacer.  Con esos antecedentes ahora serios y precisos, el cura que también había escuchado varias  versiones decidió investigar...
Fue así, que a la mañana siguiente se presentó en domicilio de los Antúnez y dirigiéndose al Contador le comentó los  motivos que habían llevado a visitarle.
                                      

 - Es cierto, el niño nació con terroríficas malformaciones...
- Pase Sr. Cura quiero que le vea;  si se atreve...
Y el sacerdote que por “las dudas”; venía provisto de agua bendita, al verlo, salpicó repetidas veces a aquel ser deforme sin que éste, se perturbara, ni se moviera...
Tenga cuidado Sr. Cura dijo Guillermo, no me responsabilizo si lo ataca, fíjese los dientes con  que nació.
 El cura haciendo caso omiso a las advertencias, acarició a aquel pequeño ser que únicamente había recibido cariño de aquella pobre perra ciega. Casi inmediatamente la criatura cerró los ojos quedando dormido, mientras la Rottweiler le limpiaba la cola a lengüetazos.
- ¿La perra es quien higieniza a su hijo?
 - Sí contestó, Guillermo yo no me animaría a hacerlo, mi mujer menos pasa solo llorando desde que vio a eso.
Cuando intentó darle de mamar, convulsionó y vomitó, y ahora  ni siquiera se anima ni a verlo.
 Le digo más, le tuve que poner una mujer de compañía porqué se quiso suicidar en dos oportunidades. Mi pobre mujer está aterrorizada y porqué no decirlo, yo también...
 - La Señora Juez, está buscando un asilo que reciban a este tipo de engendros, pero no lo han querido aceptar en ninguno. ¿Qué familia adoptaría  a este monstruo?...
 - Hay días que tengo ganas de matarlo, matarme y terminar de una vez para siempre con esta pesadilla, antes que  todos terminemos locos.
 Mis hijos huyeron, ahora viven con la abuela y sufren pesadillas como nosotros...
Ninguna de las mujeres que respondieron al aviso de que buscábamos niñera al ver a “eso”, se animó a cuidarlo.  A pesar de que llegué a ofrecerles un sueldo más  alto que el mío.  Lo que me contestaron fue  que ni por un millón de dólares  cuidarían al ese demonio. Por suerte Don Leopoldo  tenía esta perra, que lo alimenta, lo cuida y lo atiende como la mejor niñera.
- Sabe Contador, tenían razón esas mujeres; hay cosas  que no se hacen ni por un millón de dólares, se hacen sólo por amor, como decía la Madre Teresa ¿ ustedes no lo quieren?. - ¿Porqué no acaricia a la criatura? Es su hijo.
- Por favor ya lo sé, no me lo haga recordar y acariciarlo nunca jamás, siento  náuseas, aversión que me causa angustia, me provoca arcadas, vértigos y ganas de vomitar... - ¿Porqué Dios me mandó este castigo? Protestó Guillermo...
- No culpes a Dios, si ni siquiera crees en él.
- Tiene razón, entonces esto es una maldición de Satanás y tengo que terminar con este castigo.
- Hace dos semanas  que no veo a mis hijos. Mi suegra me pidió por favor que no fuera a verlos porqué los niños temen que sea transmisible.  Desde  que esto nació, estoy con licencia sin goce de sueldo a veces tengo ganas de matarlo y suicidarme, pero soy muy cobarde y ya no sé que hacer...
Cuando mis padres vinieron a conocerlo, mi pobre madre al mirarlo se desmayó quebrándose un brazo, por supuesto que no van a volver.
 Mis suegros no lo han querido conocerlo  y se quieren llevar a mi mujer para su casa, pero la solterona de Melina, mi cuñada no quiere, dice que Dalila trasmite desgracias, mientras  mi desventurada mujer no cesa de sufrir...
- Primero debe bautizarlo, que nombre piensa ponerle.
- Cualquiera, Alíen como le llaman los hijos de Don Leopoldo, aunque lo mejor  y más sensato sería matarlo y matarme...
- Ponerle Alíen no lo voy a hacer jamás, sería un sacrilegio, hay tantos nombres para elegir... Y no vaya a hacer ninguna barbaridad,  hoy mismo hablaré con las hermanas de la Santa Caridad, estoy seguro que si se los pido, ellas  lo aceptaran al menos por cinco o seis meses hasta que ustedes se repongan...
- No lo van a recibir, cuando lo vean saldrán disparando, le contestó el Cdor. Antúnez.

Al  contrario de lo que pensaba el Contador Antúnez,  las monjas, a pedido del padre Antonio consintieron cuidarlo y como siempre, estando la criatura acostumbrada a la leche de la perra, consultado el pediatra, aconsejó que mientras fuera posible no le cambiaran de alimentación...
Por lo que con la autorización de Don Leopoldo, la perra y  la criatura  se alojarían provisoriamente en el Convento de las Hermanas de la de la Santa Caridad.
 El Cdr. Antúnez cargó a ambos en el auto y los llevó al Convento.
Las monjas quedaron perturbadas lógicamente, pero tomaron a la criatura en los brazos y lo condujeron a una habitación preparada para instalarlo. 
- Guillermo prevenido de lo que podía pasar, les explicó que la perra y la criatura no se separaran nunca... Había traído una alfombra grande y  un colchón nuevo. Y  luego de extender la alfombra en el piso puso sobre ella el colchón y  una sábana, diciéndole a la perra.  -: Pasa para acá Ternura, que este será tu nuevo hogar, luego hizo y otro viaje trayendo los relucientes comederos de la perra un  completo ajuar del bebé, sábanas, almohadas y frazadas; expresándole a la superiora que como la perra estaba acostumbrada a comer sólo carne fresca, que le mandaría diariamente tres kilos de carne, dos litros de leche que era lo que la perra consumía...
 - ¿Tanto come? Exclamó Sor Adriana, la Hna. Superiora.
 - ¿No será peligrosa, dicen que los perros de esta raza son asesinos?
 - No crea eso, los perros son como son sus dueños  y Ternura, que es verdaderamente una ternura, no tendrán problemas con ella, se lo aseguro, en realidad es como su nombre pura bondad y dulzura, cuando la vean levantarse, díganle sígueme Ternura, ella las seguirá, hará sus necesidades y cuando haya terminado dará la vuelta para alimentarlo.
Y sin más rodeos Guillermo saludó a las monjas y se retiró alegre y feliz como pocas veces se había sentido en su vida...
                                
De ahí en adelante los hechos de precipitaron.
 El mejor pediatra del país y su equipo quedaron asombrados.
 En la sangre de la criatura encontraron restos de los más diversos tóxicos abortivos y quedaron admirados por la resistencia del feto a morir.
Pedidos al sanatorio local comprobaron en los análisis realizados a la madre, le habían  encontraron depositos excesivos de todas las drogas abortivas de que se tenía conocimiento.
                               
 Días mas tarde el Cdor. Antúnez recibe una llamada del padre Antonio quien le pide  que lo visite que tenían que hablar urgentemente.
 Guillermo acude presto a la catedral, con el presentimiento de que le querían devolver al “monstruo”... Grande fue su sorpresa cuando en la secretaría de la catedral el Padre Antonio le comentó:
- Que había hecho revisar a su hijo por el mejor pediatra de la nación y su equipo, que algunas de las malformaciones serían operables, otras no, pero se  encontró que tiene también una malformación en el corazón, y  cómo ya tiene los extremos de los miembros cianóticos.  Opina el equipo de cardiología que lo revisó que a lo sumo, le quedará un par de meses de vida por lo que debo bautizarlo inmediatamente, que nombre quiere ponerle Contador.
- Los hijos de Don  Leopoldo le pusieron Alíen, que se llame así...
- Ya le dije que sería una herejía que no voy a cometer, que tal si le ponemos su nombre.
- Jamás, mi nombre jamás, elija usted, o póngale el suyo, total lo va a usar tan poco. Y gracias todo padre Antonio, pero no cuente con nosotros para la ceremonia contestó el Contador Antúnez, y después de entregarle un cheque a cuenta,  diciéndole esto es para los gastos hasta ahora,  se dio vuelta alejándose del recinto parroquial, dejando al padre Antonio sin poder responderle... 

- Pero dos días más tarde, una de las monjas advirtió que el color cianótico de las extremidades de la criatura había desaparecido, quedando rosadas y que la piel del  niño que era marrón estaba aclarándose.
 Enterado el Dr. Russell mandó a su equipo de cardiología y quedaron  desconcertados, comparados los estudios realizados un mes y medio antes y los de ese momento eran totalmente contradictorios, por lo que repitieron los estudios  y le avisaron los resultados al Dr. Russell...
- Y éste contestó, - Magnifico concuerden la fecha para  implantarle la Spitz Holter, para la hidrocefalia, ¿le sigue creciendo la cabeza preguntó?... -Aparentemente no Dr. Russell, le contestaron.

El padre Antonio avisaba regularmente al Cdr. Antúnez sobre el estado de su hijo pero cuando le pidió autorización para ponerle una válvula para detener la hidrocefalia.
 La contestación del Cdr. fue que pasara por la Escribanía Mendoza,  pues le habían dejado un documento para que pudiera disponer “de la criatura”, según usted lo crea conveniente  y le cortó la comunicación...
El cura se dirigió a la escribanía y al entrar fue abrazado, por el Esc. Mendoza  que  sentía, gran admiración y agradecimiento por el sacerdote...
-Bienvenido padre, estaba por pasar por la casa parroquial, los Antúnez dejaron un documento que lo comprende, pase que se lo leo.
 - Por favor explíquemelo a grandes rasgos solamente, estoy muy corto de tiempo, contestó el sacerdote.
- A grandes rasgos, le dejan a su hijo pequeño, que declaran, ya se lo habían entregado en adopción,  una criatura de sexo masculino, hijo del matrimonio y reiteran en forma contundente  que de ahora en adelante, no quieren ser más molestados, ni consultados bajo ningún concepto con relación a esa criatura. Pero, que  se comprometen a que el convento de las Hermanas de la Santa Caridad seguirán  recibiendo su aporte mientras la criatura  viva...
 - Agregan que al entregarlo cedieron a usted todos sus derechos de patria potestad, ambos padres firmaron de lo que doy fe, leyó el escribano, el Contador Guillermo Antúnez Suárez y Doña Dalila Ventura Baratta.
- Pero eso no fue lo acordado, pero si pega, pega pensaron los Antúnez  y pegó, firmaré después de años rogándolo, hoy sentí la voz del Señor, diciéndome acéptalo, así firmaré.
- Me faltan sus documentos personales,  padre y los del niño, según ellos dijeron  usted iba a bautizar...
- Dalila Ventura Baratta, que combinación más desconcertante, repitió el padre Antonio, lo mismo pienso yo, contestó el notario.
El sacerdote entregó los documentos al escribano y luego le dijo;  y hablando combinación de nombres; al niño le puse Jesús María; ¡No sé que me pasó en ese instante! -  Creo que fue como si un decreto sagrado me lo hubiera obligado... Había decido llamarlo Jorge Luis, como mi hermano,  pero contra mi voluntad, me salió Jesús María Antúnez Ventura y así lo registré...
- Esto de los Antúnez me tiene desconcertado ¿Cómo dar un hijo?- No me lo explico y menos en  su situación económica.
 Recuerde el nombre y los apellidos de la madre, más no le puedo decir hasta ahora, pero tengo la corazonada que todo es culpa de ella, ¡OH!  Perdóname Señor, exclamó el sacerdote...
¿Dalila fue la que le cortó el pelo a Sansón? Preguntó el Esc.  Mendoza.
 - Así es, contestó el padre Antonio y argumentando que estaba demasiado apurado, le preguntó por sus hijos y después de prometer no faltar al almuerzo de los sábados firmó y se retiró, diciéndole cuide bien a mis ahijados...  
Y Jesús María fue intervenido con éxito y a la semana ya estaba de regreso...
La cabeza sino se le achicaba, no seguiría creciendo y eso ya era importante según los médicos.
 Pero a la semana,  una de las monjas observó que el niño  tenía la cabeza más chica y trajeron un centímetro y midieron el contorno, cuatro días mas tarde volvieron a medirle el cráneo y había disminuido cinco centímetros más. 
Estaban festejando cuando descubrieron como una punta blanca en la sábana, una de ellas exclamó es un diente de Jesús y al revisarle la boca descubrieron que le faltaban tres.  Fue cuando llamaron al padre Antonio que no demoró en llegar y al mirar a Jesús María, al que no veía desde hacia una semana, exclamó. - Gracias a Dios, el niño está mejorando por sí mismo.  Por las dudas llamó al especialista que lo trataba; pero éste estaba dictando una conferencia en Nueva York y demoraría una semana en volver, por lo cual el sacerdote llamó al Dr. Ramírez y le pidió que viniera urgente al monasterio de las Hermanas de la Caridad.
No pasaron quince minutos cuando el joven médico dada su especialidad  llegó al convento desconcertado, pensando que alguna monja había dado  un mal paso, un resbalón o tirado la chancleta. “No todas las monjas tienen que ser  vírgenes, la carne es tan débil “pensaba con ironía”...
El padre Antonio lo recibió y mientras lo conducía por los largos corredores, le iba diciendo, hace tres meses usted atendió a Dalila Ventura, que tuvo un bebé especial.
- Sí, demasiado especial...
- Pues el niño ha tenido varios  cambios, ahora está perdiendo los dientes, y el Dr. Russell que lo trata está en EE.UU. quiero saber su opinión...
¿El Dr. Russell lo trata? - ¡Es lo máximo que tiene la  pediatría! Comentó el Dr. Ramírez.
- El Dr. Ramírez, siguió al sacerdote y pronto se encontró frente a Jesús María que estaba en brazos de una religiosa.
Ésta al verlos entrar,  depositó al niño en una cama. 
-¡Pero es fantástico, increíble, anticientífico!  Exclamaba el médico, se  parece a un niño, la cabeza está casi de tamaño normal y estoy seguro que las mandíbulas son menos, la mitad de cuando nació,  además, las piernas  y los brazos las tenía retorcidas  las tiene normales.
 - ¿ Que le habrá hecho el Dr. Russell?.  ¡Mi mago que fuera!...
- Sólo le puso una válvula para que la cabeza no le siguiera creciendo.
- Hablando de la cabeza, se han dado cuenta que le está saliendo pelo, va a ser  rubio  y de ojos bien azules, expresó una monja...
- Eso es lo raro; los dos padres son de ojos marrones  y de pelo negro,  cuando nació los tenía rojos, contestó el Dr. Ramírez.
- Sin decir nada el padre Antonio suspiró, creía haber descifrado el  detalle, que para él, podía llegar a  la punta de la madeja... Rubio y de


(fotos bajadas de internet y adaptadas al cuento)

ojos azules como los muchachos de enfrente, seguramente la madre del niño  pensó, nunca pasaría como hijo del Cdor. Antúnez, perdóname Señor...
- El médico que estaba  pensando lo mismo le dice al sacerdote: - Creo que coincidimos en el pensamiento.
- Quizá es  posible, le contentó el clérigo...
            

- ¿Y que nos aconseja hacer Dr. Ramírez?
Lo mismo que hasta ahora, sigan estrictamente con tratamiento del Dr. Russell y si me permiten quisiera visitarlo diariamente.
El padre Antonio miró al médico y  le dijo, no va a haber problemas si nos ponemos de acuerdo...
- No pienso cobrarles nada, me interesa el caso científico...
Cuando el pediatra iba saliendo el cura le dijo, será siempre bienvenido pero nadie debe saber lo que está pasando con el niño, una confidencia a sus colegas, puede perjudicar el futuro  de  la criatura, así que mientras se pueda, lo  mantendremos reservadamente.
- De mi parte se lo prometo, pero yo he llegado a la conclusión de que no hay secretos eternos y que la mejor manera de detener las habladurías es no callarse nada, pero lo mantendremos en secreto y quiere que le diga mi opinión personal, sin ningún respaldo científico riguroso,  un comentario entre amigos, Padre Antonio.
- Me honro con su amistad y lo escucho con atención le contestó el párroco...
- No más que yo, mi tía me ha enseñado a estimarlo y respetarlo, pero  volviendo al tema, ambos somos conscientes de que el niño es producto de un embrazo no deseado...
- La madre llegó a gritar durante el parto, sale maldito... ¿ Qué no le habrá dicho a solas en su casa?
¿Porqué esa mujer tomó tantas drogas para abortarlo, esa es era mi interrogante, afirmó el Padre Antonio?
- También fue  la mía, contestó el médico, pero estamos cerca, tengo una teoría y se lo diré con toda la perspicacia que me caracteriza, según dicen mis colegas.
- ¿Porqué tomó tantos abortivos?-  Solo por una sola razón lógica,   práctica  y sencilla; el matrimonio Antúnez es de piel mate, ojos marrones  y pelo negro.
- Coincido totalmente con usted; cuando la Hna Severina  dijo que iba a ser rubio y de ojos azules, me di cuenta...
- Al pasar cerca de ellos la hermana superiora, cambiaron de conversación...                 
-  En primer momento  yo creí que me hablaría de los progresos del niño......
                           
- Sigamos con el tema, la monja ya se fue mi teoría es ésta, usted y yo sabemos que cuando nació nadie lo quería, pero con el hallazgo con esa perra el niño comenzó a recibir las primeras caricias y ternuras.
Luego lo traen a este convento donde las monjas pasada la primera impresión, que no debe haber sido fácil, lo miman, lo acarician y le cantan.
El niño siente el cambio e inusualmente comienza ha expulsar los venenos que había absorbido de esa mujer que tanto deja de desear...
 Lógicamente que esto es confidencial entre usted y yo, no tengo un fundamento científico.
 Hay opiniones serias que afirman que el entorno del embrión repercute,  en la formación del bebé y su carácter y sumados los abortivos que el feto asimiló, no me extraña que haya nacido con tamañas deformaciones, lo inverosímil, lo asombroso para mí;  es que esas deformaciones desaparezcan, cuando las malformaciones son para siempre...
- ¿Cuál es su opinión de la madre del niño Dr.?
 -  Lo que puedo asegurar que la madre no quería a ese hijo, pues en el parto  gritó varias veces, sale maldito, sale, pero no me asombré pues por los análisis previos sabíamos que era un embarazo no anhelado a pesar de que el Cdor. Antúnez estaba feliz y loco de la vida por el nuevo hijo,  feliz y contento como el mejor, talvez sea ignorante de todo, el marido como dice el refrán es el último que se entera...
- Yo solo la atendí solo en el parto, lo interesante sería saber que dice su ginecólogo personal que  es el Dr. Estévez...
- Quisiera hablar con él, usted haría de intermediario.
-  No con mucho agrado, pero lo haré. Y Dr. Ramírez, se comunicó con su colega, y pidiendo disculpas le pidió que hiciera una excepción y atendiera al Padre Antonio, luego de lo cual  concordó una cita.

            EL PADRE ANTONIO CON EL DR. ESTÉVEZ

Después de las presentaciones y saludos de rigor, el padre Antonio fue derecho al asunto y el Dr. Estévez le contestó: - ¿Usted quiere que falte a mi ética profesional?.
- Quisiera no hacerlo, pero es preciso y urgente por eso me tome este atrevimiento.
- No debe preocuparse padre, hablaba casi en broma, diría que para mí es como una liberación, a esa mujer podría decir sin temor a equivocarme que hasta asco le tengo, cuando la comencé a atender era soltera y ya tenia enfermedades venéreas y el pobre Antúnez cayó en sus garras accidentalmente.  Guillermo estaba enamorado de la hermana Melina, que es todo lo opuesto a ella, es la modista de mi mujer, desde hace años.
- Pero volvamos a Dalila, las dos ultimas veces que me visitó quería hacerse un aborto, y yo que no soy católico y pero tampoco asesino me negué rotundamente.  Así,  que a la segunda vez que fue a mi consultorio la corrí y avisé que no le dieran más números para mi consulta.  Además, es una mujer que no entiende razones, tomó demasiados abortivos que le daba el farmacéutico Luongo, tantos que se quedó sin coagulación y estuvo en tratamiento contra la anemia los últimos cuatro meses antes del parto.
- Como especialista ginecólogo, me arriesgaría a afirmar que esa mujer ha tenido demasiado sexo y no por lo que digan algunos de  sus vecinos.
- ¿Que dicen algunos de sus vecinos, puede servir, como sacerdote huelo algo raro?.
 - Más que sacerdote, ahora usted parece un detective, Padre Antonio.
- Tiene razón, creo que estoy traspasando los límites eclesiásticos, pero créame que lo hago por una buena y noble causa.
- No me gustan los chismes, ni habladurías; pero precisamente hablando del caso del niño demonio, como todos lo llaman, una paciente mía y su madre mujeres serias y honestas de mi total conocimiento me confiaron  que de esa mujer se puede esperar cualquier cosa, algo que yo ya  sabía mejor que ellas, esto se lo tendría que decir como ustedes llaman, bajo secreto de confección, arriesgando que pueda ser portador de una mentira...
- Crea que está en secreto de confección, le doy mi palabra.
- Parece que la susodicha, vivía con tres hermanos, llamados los alemanes aun que se apellidad Pérez  y viven apenas cruzando la calle y según mi paciente, los muchachos que son muy parecidos entre sí, la compartían  y ya que estamos en secreto de confección, también y según lo que me confió la madre de la misma  paciente,  los otros dos hijos mayores de esa “ Señora” son hijos de Longo “el Farmacéutico” y como ve ya ve he dicho más de lo que usted esperaba saber... Esto que hemos compartido, ha sido una terapia psicológica para mí, tenía que deshogarme.- Visítame y podrás desahogarte de tus pesares, te escucharé con suma atención y bajo secreto de confección... Estoy en deuda con usted, así que cuente con migo cada vez que me necesite..
-  En realidad el debe agradecer padre Antonio por ayudarme a compartir esta carga soy yo, tenía tantas ganas y deseos de deshogarme.-  Créame hasta  le tengo hasta repugnancia a esa tal Dalila...
- No sé como disculparme, Dr. Estévez, pero tenía que saber y me voy conociendo cosas que me era imperioso conocer discúlpeme por mi impertinencia.
- Disculparse jamás, el que tengo que agradecerle soy yo, podría decir que me he sacado una carga de encima y  quedando en secreto de confección no hay problema y más al ser pedido de mi colega, debe ser algo de suma importancia, lógicamente referido que al hijo de esa mujer, pero no se haga ilusiones padre, miré las placas y la  historia de ese niño, sólo un milagro podría ayudar a esa pobre y desgraciada criatura, solo un milagro.
- Por eso justamente estamos orando...
- Siempre estaré a sus ordenes, y luego de saludarse el sacerdote se retiró del domicilio  del Dr. Estévez.
                
Y día tras día el Dr. Ramírez visitaba a Jesús María  comprobando los sorprendentes  cambios que iba sufriendo la criatura... Y repetía invariablemente lo mismo, es desconcertante, sorprendente y anticientífico, creo que hasta va hacer un niño lindo.
- Eso pensamos todas nosotras exclamó la madre Superiora; nadie diría con que rapidez va  cambiando...
                                         .

Inmediatamente de arribar al país, el Dr. Russell,  llamó al padre Antonio y le preguntó que novedades tenía y el cura le contestó: - Son Increíbles los cambios que ha tenido Jesús María, increíbles, a perdido los dientes, cuando pueda venga a verlo, dirá que es anticientífico.
Tres días más tarde apenas pudo, el Dr. Russell llegó al convento y se encontró  con el padre Antonio y el Dr. Ramírez y  preguntó quien era éste y que hacía:
 - Es el médico que lo ayudó a nacer, contestó el sacerdote
 - Serio el Dr. Russell  le preguntó, ¿Le ha recetado algo al bebé?.
 - Sabiendo que usted lo atendía nada en absoluto,  sólo insinué que siguiesen todas sus instrucciones y que lo siguieran tratando como siempre...
-  Así es, aseveró la Hna Superiora que estaba presente.
- Y  ustedes que lo cuidan todo el día le han notado algo nuevo, en el bebé.
 - Justamente hoy, Ternura ha pasado toda la mañana lamiéndole detrás de la oreja.
Inmediatamente el Dr. Russell palpó detrás de la oreja del niño y le dijo al Dr. Ramírez, es increíble, examínelo usted y éste después de hacerlo, dijo parecería que  la válvula está suelta. Es también mi opinión,  pero no puede ser...  
-¿Y  tú no puedes sacársela Ternura? Le dijo el especialista que era muy “bichero” le dijo a la perra y el animal  dejó oír y algo como un cariñoso ronquido...
 Se da cuenta Dr. Ramírez, el organismo del niño, no sé cómo; no sé como, repitió, rechazó la válvula  pues ya no la necesita. Lo que es incomprensible y  anticientífico.
-¿ Y tú piensas que nosotros sí podremos sacársela Ternura? Le expresó el Dr. Russell a la perra y el animal  se arrimó al especialista y lo  acarició con el hocico.
 - No se olviden que por voluntad divina, el niño se llama Jesús María y para Jesús no hay imposibles agregó Sor Adriana, la Hermana Superiora...


          
(fotos bajadas de internet y adaptadas al cuento)         

- Esto es fácil de hacer, lo podríamos hacer en el sanatorio de aquí...
- Sí contestó el Dr. Ramírez, ¿ quiere hacerlo ahora Dr. Russell?
- ¡Sí y cuánto antes mejor!  Y Ternura volvió a arrimarse al Dr. Russell y agasajándolo a su manera como agradeciéndole.
- El Dr. Ramírez hizo una llamada y pidió que aprontaran la sala de cirugía de niños inmediatamente.
Cinco horas después Jesús María y ambos médicos ya estaban de regreso en el convento...
- Este caso es lo más anticientífico, asombroso y extraordinario  que me ha tocado presenciar en toda mi carrera expresó el Dr. Russell, usted sabe bien Padre Antonio que soy o era ateo, ahora debo evaluar los hechos, pero que esto es un milagro, es un milagro,  un verdadero milagro, nadie lo puede negar.
- No solamente el niño expulsó la válvula que tenía detrás de la oreja, expulsó también la parte que tenía dentro del cerebro, es anticientífico, irracional,  inexplicable... - ¡Y yo que no admitía, ni creía en los milagros!...
- A  mí me sucede lo mismo agregó el Dr. Ramírez, hasta ahora nunca, jamás había creído en milagros pero después de haber visto este milagro ya no lo dudo, no lo dudo repitió.
-Que esto sea un secreto, pero un verdadero secreto entre nosotros tres; yo tampoco creía en milagros, expresó el Padre Antonio...

    •  De una anécdota de Sir Wiston Churchill adaptada al relato.

     


    TE AÑORO

    Por Mario Andrés Viroga Noguez

    ¡CUÁNTOS RECUERDOS ME TRAE, ESE LUGAR!

    Basta que cierre los ojos por un instante, para imaginarme saliendo de mi casa...

    Llevaba un tranco apurado rumbo al sitio obligado de casi todas las tardecitas. Faltando una cuadra para llegar, el paso se apuraba de manera inevitable, debido a esa bajada cómplice, que ayudaba a las ansias, de llegar más rápido.

    Favor que se revertía, porqué como se imaginarán, esa preciosa bajada a la ida se transformaba en un cruel repecho a la vuelta.

    Ir a visitarlos, era imperioso para mí, generalmente no había cabida para excusas y mucho menos la de un repecho, por más empinado que fuere.

    Aunque les aseguro, que en mi niñez y posterior adolescencia, nunca fui seducido por las caminatas.

    Parece que siento el peso de la mochila que llevaba en mi espalda, mochila que llegaba vacía y partía repleta. Siempre regresaba hinchada por una pesada carga...

    ¿Qué era lo que transportaba? ¡A sí! Ahora puedo recordar: eran pensamientos, sí pensamientos que surgían en mi mente; ideas locas para tratar de mantener el sol en el horizonte el mayor tiempo posible, ya que al ocultarse renacían en mis oídos las voces de mis padres: - “Hijo, que no se te haga muy tarde, por favor, no vuelvas de noche”.

    ¡Qué alegría, parece que me veo llegando a la casa de “Abuela Ana y Tata Bermúdez”. Cuando el abuelo me veía llegar, le gritaba a la abuela: - ¡Vieja, ahí viene el rubio de cejas negras! Y cuando yo estaba más cerca, a punto de darles un beso, siempre mencionaba un verso, que nunca he podido olvidar: ¡Ahí viene Ramoncito, el del carrito, a toda velocidad! . ¿Adónde va Ramoncito? ( Y el mismo se contestaba. ¡A ver El Club Libertad!

    Allí están, sentados en la esquina, zona que a mí no me gustaba. –“Tengo que estar juicioso porque es un lugar alto, peligroso para mi edad”. - “No camines por ahí, que te puedes caer, siéntate quietito, Andrés”. Y aunque yo prefería estar en el patio, bajo de la parra, ellos optaban por ese otro sector. 

    No tenía otra opción, lo importante era estar con ellos, aunque tuviese que estar dos horas atornillado, en esa esquina. Les pido que no se imaginen ese lugar como un sitio hermoso, no, por favor, todo lo contrario, era horroroso, bueno al menos eso era lo que pensaba antes, porque ahora…

    Nuestro banco es un muro que sirve de contención, rodeando los cimientos de la casa, el Hormigón poroso, áspero, erosionado por el paso del tiempo, le regalaba unas lindas marcas en mi colita.

    A la izquierda, se encontraba la puerta principal, a la derecha, “El Arroyo” y de frente, una buena vecina, Doña Gloria.

    -¡Hola Mijo!! Era abuela, la primera en recibirme con un beso, sus movimientos serenos, pausados, demasiado lentos, me hacía pensar: “Pobre la abuela” ¿No se da cuenta que siempre está perdiendo el tiempo? ¡Es que era tan parsimoniosa!... Recuerdo situaciones que ameritaban de rapidez y a ella, no la sacaban de sus movimientos acompasados.

    Tardé muchos años en darme cuenta, que yo era el equivocado, eso es lo que nos pasa a casi todos, vamos tan a aprisa, corremos todo el día y nos perdemos de disfrutar los pequeños detalles o situaciones que nos regala la vida...

    Aún me cuesta aprender, que por más que me apure, no hay a donde ir... ¡Ojalá me contagiase un poco de la abuela Ana!. Después del beso, “Doña Ana”, con su delantal puesto, se levantaba a traerme algo rico, alimento que siempre nacía de su cocina a leña. Abuela era portadora de un récord mundial, las mejores “Tortas Fritas Dulces”, que se han hecho hasta el momento, pese a la ventaja que ha dado, ya que “Ella”, hace un lote de años que ya no esta en cuerpo, porque en espíritu, cada vez está más presente en mí. 

    Don Bermúdez no era mi abuelo de sangre, pero lo era de corazón, que es lo más importante. Hombre grande, alto, un poco gordo, principalmente su abdomen, canoso y un poco calvo, usaba esos lentes de aumento con armazón gruesa, esos que se utilizaban antes. ¡Tata Bermúdez, Señor con carcasa firme y corazón bondadoso! Con su radio a pilas, como parte de su cuerpo, escuchando noticias o su glorioso Nacional, pero no mío. ¡Las discusiones que teníamos por esa causa! ¡Qué mejor Artimes, qué mejor Morena!

    En fin, lo normal de un hincha de Nacional con uno de Peñarol.

    Me contaba historias de su trabajo en Antel, algunas ciertas y otras no tanto, porque si yo le preguntaba si eran verdaderas, él me contestaba: - ¡“A no me crees, entonces anda y pregúntale al finado Pereira! --- Qué bueno ahí viene la abuela con algo para comer. ¡Es pan casero! El “Tata” picotea algo de pan, se toma un mate y le sirve otro a “Su Vieja”.

    Conversamos y pasa gente, pasa gente y conversamos.

    Yo siempre esperaba a que me inviten a jugar una conguita, por lo menos una, a 50 y sin reenganche antes de irme. Pero hoy no puede ser, porque ya se está haciendo tarde. Y por ese motivo, la mochila se completaba con ideas inútiles, ya que la noche siempre llegaba marcando, al igual que un reloj Cucú, la hora señalada...

    En este caso, la triste hora de la partida. Y raudamente marchaba con el peso al dorso.

    ¡ Pero qué cosas tiene la vida!. Lugar que antes odiaba y hoy: - ¡“ Hoy té extraño y te añoro tanto”!.

    Y me preguntó: ¿De cuántos lugares, o situaciones, que antes renegamos y hoy, hoy necesitamos?

    Eso es lo que me pasa con Usted, Señora Esquina de 18 y Costanera: - Antes no la quería y ahora, ahora sí la quiero.

    Y por ahora sólo me queda esto, recordar, pero sólo por ahora, porque después, después, después siento que volveré a “Verlos, a Estar, a Sentirlos”.

    Y Usted, Usted Señora, siempre seguirá estando ahí, pero nunca más, de la manera que yo la quiero.

    05/07/2006

     

     

 
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